viernes, 10 de octubre de 2008

¿Cómo hago para en lo ordinario encontrar a Dios?

¿Cómo hago para en lo ordinario encontrar a Dios? Lo primero con la oración. Muchos veces le preguntaban a San Josemaría que cual era el secreto del Opus Dei y contestaba que era la oración. Cuando hablo con mi familia, con mis amigas de lo que es ser del Opus Dei, les suelo explicar -es lo que más me gusta- que la vocación al Opus Dei es de contemplativos en medio del mundo. ¿Qué quiere decir eso? Que al igual que un religioso se aparta del mundo para dedicarse con exclusividad a Dios, a CONTEMPLARLE, en el Opus Dei tratamos de vivir lo ordinario contemplando a Dios. Me hacía gracia un anuncio de cerveza de hace ya algunos años, que salía el típico guaperas que decía todos los días me levanto, trabajo, como, trabajo, ceno, duermo, me levanto, como, trabajo... y seguía mostrándonos la monotonía de su vida hasta que por fin llegaba el tan esperado fin de semana para tomarse la tan esperada cerveza que le hacía salir de su tan monótona vida. Pues un cristiano tiene la suerte de no tener monotonía en ese sentido. Sabe que trabaja y que puede ofrecer su trabajo bien hecho cuidando detalles pequeños: por ejemplo llegar puntual, intentando ser amable con los compañeros cuando hay algo que contraría, sabiendo pedir perdón cuando no hemos sabido serlo... detalles que explicaré pero que van saliendo en la medida en que uno va teniendo trato con Dios y Dios va TRABAJANDO su alma, ayudándole a parecerse cada día más a Él. Puede sonarle raro lo que digo a alguien que no haya tenido la experiencia de tratar a Dios de tú a tú. Yo todos los días hago dos ratos de oración, uno por la mañana y otro por la tarde. Asisto cada día a Misa, rezo el Rosario, hago alguna Visita a Jesús en el Sagrario, hago un rato de lectura de algún libro espiritual que me ayude a saber el por qué de lo que hago (en otra entrada explicaré más a fondo para que hago ese rato de lectura), leo unos minutos el Evangelio, y por la noche antes de acostarme intento pensar un poco con Dios cómo ha ido mi día, le doy gracias por lo que ha ido bien, le pido perdón por lo que no ha ido tan bien y le pido ayuda para el día siguiente. Todo esto lo hago no porque me entre cada día una vena mística loca y me dé por rezar, sino porque soy consciente de que para saber encontrar a Dios en lo que hago, necesito toda su ayuda. A veces mis amigas me dicen que les resulta exagerado ir a Misa todos los días. Para mi no lo es. Es más, aunque muchos días me cueste e incluso me dé cierta pereza, ir a Misa es una necesidad. Si quiero vivir una vida cristiana en serio, necesito tratar a Dios. Seguirle de verdad. San Josemaría decía: que busques a Cristo, que encuentres a Cristo, que trates a Cristo, que ames a Cristo. Y en eso estamos. Sigo otro día que por hoy ya está bien. Animo con el día y que vivan los blogs!!!!

4 comentarios:

Ángel dijo...

Me gusta eso que dices: y Dios va TRABAJANDO su alma. Para esto es necesario estar en gracia y dejarse modelar.

Hoy si que te has extendido ¡enhorabuena!

Las letras!!!!!!!! jajaja. Es que me hacen perder unos seguinditos y a veces me equivo al escribirlas.

La LoLi dijo...

Hola, hoy he entrado en tu blog por casualidad y me ha gustado mucho.Yo también,voy a misa a diario,rezo a diario,aunque el Rosario no,que es muy largo,algunas veces(bueno muy pocas veces)no soy de la obra,pero creo que no me admitirian porque,dicen estoy un poco loca.Bstos Rocio

eva dijo...

Me ha encantado esta entrada, te explicas muy bien. Y no tengas miedo a las entradas largas como esta, q estan muy bien.
Eva

Anónimo dijo...

probando, probando