viernes, 8 de mayo de 2009

Celibato

No tengo ninguna intención de en mi blog juzgar a nadie, pero la verdad es que también tengo ganas de dejar las cosas claras. Sin entrar a casos concretos -que por otro lado están más que mediatizados- solo decir que el tema del celibato (es decir, el de no casarse para estar más disponible para lo que Dios necesite de ti, en el camino concreto al que te ha llamado) no es para tanto, ni tan raro como algunos se empeñan en decir. Yo vivo el celibato y la verdad es que no tengo ningún problema raro...una amiga mía me preguntó que qué pasaba si un día en el metro me encontraba con el "hombre de mi vida". Aparte de que no creo que me lo encuentre, no pasaría nada. De momento tengo el dominio personal como para no lanzarme al primer hombre que me encuentre y me guste tantisisiiiiimoooo. Digo yo que tampoco mi madre (que tiene ganas de ser fiel a mi padre, como yo de serlo a Dios) se va por ahí lanzando a los hombres que de repente le produzcan un no sé qué loco que le descontrole....aquí el que se descontrola es porque quiere o porque no es fuerte para cuidar las cosas que facilitan que los compromisos que a uno de verdad le importan salgan adelante. Y me va muy bien, y estoy muy contenta, y no estoy nada amargada de ser célibe (uf, como suena esto en los mundos modennos). Pero es verdad. Y creo que todas las personas casadas o no, que viven mojándose, comprometiéndose, son mucho más felices -aunque en algunos momentos cueste- que las que se afanan por llevar una vida loca que luego no lleva a ningún sitio. A lo mejor les lleva a la discoteca light de Granada donde se subastan chicas por billetes de monopoly. Lo que no entiendo es como no se ha presenciado allí de inmediato la ministra de Igualdad.Lo que hay que ver...y te dan más puntos si llevas minifalda. Ale, que eso sí, pero si a uno le da la gana de ser célibe, entonces aquí aparece no solo la ministra sino todo perro pichichi a decir que hay que ver la Iglesia, prohibiendo a los sacerdotes el matrimonio. Y lo pongo en mayúsculas para que no haya lugar a dudas: LOS CÉLIBES LO SOMOS PORQUE NOS DA LA GANA, Y ESTAMOS MUY CONTENTOS. DIOS LLENA MUCHO MÁS DE LO QUE PUEDE LLENAR EL AMOR HUMANO Y CONSTE QUE EL AMOR HUMANO BIEN VIVIDO DIOS LO QUIERE Y LA IGLESIA LO BENDICE! Ya siento la vena sindicalista de hoy, pero viva la libertad de expresión!!!Buen día.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ja, ja, ja! Es verdad, no se sabe cómo la ministra de Igualdad no se ha pronunciado sobre lo de Granada...
Buen post.

amcvigo dijo...

Muy bien! Totalmente de acuerdo.

Anónimo dijo...

Gozoso celibato, sin duda, cuando uno/a tiene la cabeza y el corazón (y, por tanto el órgano diferenciador) en su sitio.

Pero, qué pasa cuando uno/a, al cabo de los años, afloja amarras y .... sin las vías de desahogo previstas por el mismo Dios ... ve como el "tirón" vierte, suciamente, en niño/as inocentes.

Claro que los buenos quieren no aflojar la lucha. Claro que pretenden fines buenísimos ....

Pero ahí está el drama de los "buenos", "buenísimos", que durante años corrompieron niños y niñas.

¡Terrible!

Más complicado el tema de lo que parece.




encima de los hombros (y no debajo) y cuando uno/a tiene lo que les diferencia del otro/a

Anónimo dijo...

Escribí un comentario hace unos días. Lo hice con ánimo constructivo. No creo que fuera ni malsonante, si ofensivo, ni siquiera esencialmente contrario. Pretendía, simplemente, reflexionar sobre el tema que la autora del blog había introducido.

... pero no debe coincidir mucho con su visión y no ha permitido que el comentario (mera reflexión) salga a la luz.

Pues bien, ese modo de enfrentarse con la crítica y la reflexión (con el mundo de la argumentación) es lo que me aleja de determinadas opciones vitales. Dicen que son del mundo, pero huyen del mundo. Cuando algo o alguien no coincide exactamente con ellos, pues no existe o es malo, malísimo.

A seguir bien.